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Esta duda es super habitual entre aquellas empresas que tienen trabajadores. La respuesta corta es sí, se puede despedir a un trabajador por faltas de asistencia, pero no en cualquier circunstancia ni de cualquier manera.
La ley distingue entre faltas justificadas e injustificadas, y establece cuándo se considera una infracción grave y exige que el despido cumpla ciertos requisitos para que sea válido.
En este post te voy a explicar a fondo cuándo podrás despedir a un trabajador por absentismo, qué debes tener en cuenta y qué debes hacer antes. ¡Vamos a ello! 🙌
¿Puede una empresa despedir a un trabajador si falta 3 días?
Sí, una empresa puede despedir a un trabajador por faltar al trabajo, pero no siempre ni en cualquier circunstancia cómo ya te dije antes. Para que el despido sea válido deben cumplirse una serie de condiciones relacionadas con la gravedad de las faltas y con si están justificadas o no.
Para ello deberás saber distinguir entre faltas justificadas e injustificadas. Cuando un trabajador no acude a su puesto sin una causa válida o sin aportar justificación, la empresa puede considerar que se trata de una infracción laboral. Si estas ausencias se repiten o son especialmente graves, pueden dar lugar a un despido disciplinario.
Este tipo de despido es el que se produce cuando el trabajador incurre en un incumplimiento grave y culpable de sus obligaciones laborales. En este sentido, el Estatuto de los Trabajadores recoge expresamente como causa de despido disciplinario las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo.
Ahora bien, para valorar si procede o no el despido también hay que tener en cuenta lo que establezca el convenio colectivo aplicable, ya que muchos convenios detallan cuántas faltas se consideran leves, graves o muy graves y qué sanciones corresponden en cada caso.
Por tanto, aunque faltar al trabajo puede ser motivo de despido, no basta con que el trabajador falte uno o varios días. Es necesario analizar si las faltas están justificadas, si se repiten en el tiempo y qué regulación concreta establece el convenio colectivo.
¿Cuándo se considera una falta injustificada al trabajo?
Una falta injustificada al trabajo se produce cuando un trabajador no acude a su puesto o incumple su jornada laboral sin una causa válida o sin aportar una justificación que lo respalde. En estos casos, la empresa puede considerar que el trabajador está incumpliendo sus obligaciones laborales.
No todas las ausencias son iguales. Si existe una causa justificada , como una baja médica, un permiso laboral o una situación prevista por la ley o el convenio, la ausencia no se considera infracción. El problema aparece cuando el trabajador no comunica la falta o no puede demostrar el motivo de su ausencia.
Algunos ejemplos habituales de faltas injustificadas son:
- No acudir al trabajo sin avisar a la empresa.
- No presentar un justificante médico u otro documento que explique la ausencia.
- Abandonar el puesto de trabajo sin autorización durante la jornada laboral.
- Llegar tarde de forma reiterada sin causa justificada.
Este tipo de conductas pueden dar lugar a sanciones laborales que van desde una amonestación hasta un despido disciplinario, dependiendo de la gravedad y de la repetición de las faltas.
Además, es importante tener en cuenta que cada convenio colectivo puede regular estas situaciones de forma diferente. Muchos convenios establecen cuántas faltas se consideran leves, graves o muy graves, y qué sanciones corresponden en cada caso. Por eso, antes de tomar cualquier decisión disciplinaria, la empresa debe revisar el convenio aplicable.
¿Cuántas faltas al trabajo pueden provocar un despido?
No existe una regla general que diga que faltar exactamente tres días al trabajo implique automáticamente un despido. La legislación laboral no establece un número concreto de ausencias que justifique por sí solo la extinción del contrato.
Lo que sí indica el Estatuto de los Trabajadores es que las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad pueden constituir una causa de despido disciplinario. Es decir, lo que se valora no es solo el número de días, sino varios factores.
Entre los aspectos que se tienen en cuenta están:
- La gravedad de la conducta. No es lo mismo una ausencia puntual que abandonar el puesto de trabajo durante varios días sin avisar.
- La reiteración de las faltas. Cuando las ausencias se repiten en el tiempo, la empresa puede considerar que existe un incumplimiento grave de las obligaciones laborales.
- Lo que establezca el convenio colectivo. Muchos convenios detallan cuántas faltas se consideran leves, graves o muy graves.
En la práctica, muchos convenios colectivos utilizan criterios como:
- Tres faltas injustificadas de asistencia en un mes.
- Faltas repetidas durante varios meses consecutivos.
En estos casos, las ausencias injustificadas suelen calificarse como falta muy grave, lo que puede dar lugar a sanciones importantes, incluido el despido disciplinario.
¿Qué debes tener en cuenta del Estatuto de Trabajadores?
El Estatuto de los Trabajadores regula las situaciones en las que una empresa puede despedir a un trabajador por incumplir sus obligaciones laborales. En concreto, el artículo 54 recoge las causas que pueden justificar un despido disciplinario.
Entre estas causas se incluyen las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo. Es decir, cuando un trabajador se ausenta de su puesto o llega tarde de forma reiterada sin una razón válida, la empresa puede considerar que existe un incumplimiento grave del contrato laboral.
La norma establece dos condiciones clave para que estas faltas puedan ser motivo de despido:
- Que sean repetidas, es decir, que no se trate de una ausencia puntual o aislada.
- Que no estén justificadas, lo que significa que el trabajador no ha aportado una causa válida que explique su ausencia o retraso.
Si se cumplen estos requisitos, la empresa puede iniciar un despido disciplinario, siempre que respete los procedimientos legales y tenga en cuenta también lo que establezca el convenio colectivo aplicable.
¿Qué pasa si el trabajador justifica las faltas?
No todas las ausencias al trabajo pueden considerarse una infracción laboral. Cuando el trabajador puede justificar correctamente la falta, la empresa no puede sancionarlo ni despedirlo automáticamente por absentismo.
Para que una ausencia se considere justificada, debe existir una causa válida reconocida por la ley, el convenio colectivo o el propio contrato de trabajo, y normalmente debe aportarse algún tipo de justificante.
Algunas situaciones habituales en las que las faltas están justificadas son:
- Baja médica por enfermedad o accidente.
- Permisos retribuidos, como matrimonio, nacimiento de un hijo, fallecimiento de un familiar o mudanza, entre otros.
- Causas familiares justificadas, como el cuidado de familiares en determinadas circunstancias.
- Hospitalización o intervención médica, cuando el trabajador o un familiar lo requiere.
- Cumplimiento de deberes legales, como acudir a un juicio, formar parte de una mesa electoral o ejercer otros deberes públicos.
En estos casos, la ausencia no se considera un incumplimiento del trabajador, siempre que se haya comunicado adecuadamente y se pueda acreditar la causa.
¿Qué debe hacer la empresa antes de despedir a un trabajador por faltas?
Antes de tomar la decisión de despedir a un trabajador por faltas de asistencia, la empresa debe analizar bien la situación y seguir una serie de pasos. Actuar de forma precipitada puede provocar que el despido sea declarado improcedente, con las consecuencias económicas que eso implica.
Para hacerlo correctamente sigue estos pasos:
- Revisar el convenio colectivo. Como te he estado advirtiendo hasta ahora, ya que muchos convenios regulan de forma detallada cómo se clasifican las faltas y qué sanciones corresponden.
- Comprobar si existe justificación. Antes de sancionar o despedir, la empresa debe comprobar si el trabajador ha presentado algún justificante o si existe una causa que explique la ausencia.
- Valorar si existen sanciones previas. En algunos casos, especialmente cuando las faltas no son muy graves, puede ser recomendable aplicar medidas disciplinarias previas, como una amonestación o una suspensión de empleo y sueldo.
- Documentar correctamente las faltas. Es fundamental que la empresa deje constancia de todas las ausencias (fechas, duración, comunicaciones realizadas y cualquier circunstancia relacionada).
- Comunicar el despido correctamente. Si finalmente se decide proceder con el despido disciplinario, debe hacerse mediante una carta de despido, donde se expliquen claramente los hechos que lo motivan y las fechas en las que se produjeron las faltas.
¿Qué pasa si despides a un trabajador por faltar al trabajo sin cumplir los requisitos?
Despedir a un trabajador por faltas de asistencia sin analizar bien la situación o sin seguir el procedimiento adecuado puede tener consecuencias para la empresa. Si el trabajador decide impugnar el despido, será un juez quien determine si la decisión está justificada o no.
En estos casos, el despido puede calificarse de tres formas distintas:
- Despido procedente. Cuando la empresa puede demostrar que las faltas de asistencia eran repetidas, injustificadas y suficientemente graves como para justificar un despido disciplinario.
- Despido improcedente. Si la empres no logra demostrar que las faltas justificaban el despido o si no se han cumplido los requisitos formales, como la carta de despido.
- Despido nulo. Cuando se vulneran derechos fundamental o cuando el trabajador se encuentra en situaciones especialmente protegidas. En este caso, la empresa está obligada a readmitir al trabajador inmediatamente y pagar los salarios dejados de percibir.
Por eso, antes de despedir a un trabajador por faltas de asistencia, es fundamental comprobar que se cumplen todos los requisitos legales y que las ausencias están realmente injustificadas. De lo contrario, la decisión puede acabar generando un coste mayor para la empresa.
Antes de tomar una decisión de este tipo, es importante revisar bien la situación, comprobar si las faltas están justificadas y documentar correctamente los hechos.
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