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Gestionar un negocio es bastante exigente como para, encima, tener que vértelas de lleno con conceptos como la subrogación laboral. Pero ojo, porque si trabajas con contratas, externalizas servicios o incluso tu empresa entra en un proceso de fusión o cambio de titularidad, este término te interesa 🤔
En esta guía te voy a contar todo lo que necesitas saber de ella. Y hazme caso cuando te digo que es super importante que la tengas presente, porque puedes cometer errores y no te va a gustar nada sus consecuencias…
¡Vamos! 🙌
¿Qué es la subrogación laboral?
La subrogación laboral es el traspaso de trabajadores de una empresa a otra, pero no como si fuesen un fichaje de fútbol, sino con todas sus condiciones intactas; tanto antigüedad como salario, derechos adquiridos, vacaciones pendientes…
Esto quiere decir que cuando una empresa deja de prestar un servicio y otra toma el relevo, los empleados que venían desempeñando ese trabajo no pueden quedarse en el aire. Se incorporan a la nueva empresa como si nada hubiera cambiado, salvo el nombre de quien les paga la nómina.
Desde el punto de vista de los empresarios y los autónomos, esto supone que la plantilla no empieza de cero, sino que se arrastra todo lo que venía detrás: convenios, sueldos, deudas e incluso ¡conflictos abiertos! 🙄
Puede condicionar tanto los costes laborales como la gestión interna del negocio, por eso es de vital importancia que conozcas bien todos sus entresijos.
Tipos de subrogación laboral
Aunque lo que es la idea es la misma, en la práctica existen distintos tipos de subrogación laboral, en función de lo que la origina:
- Subrogación por sucesión de empresa. Se produce cuando una empresa cambia de titularidad por venta, traspaso, herencia, fusión o adquisición.
- Subrogación por cambio de contrata o concesión. Es muy común en sectores como limpieza, seguridad, transporta o restauración colectiva.
- Subrogación obligatoria por convenio colectivo. En algunos sectores, los convenios establecen expresamente que, al cambiar de empresa adjudicataria, debe producirse la subrogación de los trabajadores, incluso sin transmisión de bienes o activos.
- Subrogación parcial. Puede darse en casos donde solo se transmite una parte de la actividad o plantilla, dependiendo de lo que establezca la ley o el convenio aplicable.
Como ves, el tipo de subrogación laboral se define según haya sucesión de empresa, cambio de contrata o obligación marcada por convenio. Identificar cada una te será útil para saber qué responsabilidades tendrás que asumir.
¿Cuándo una empresa está obligada a subrogar?
La subrogación laboral no se da en todos los cambios de empresa. Se da en supuestos concretos donde la ley o el convenio obligan a que los trabajadores pasen de una compañía a otra.
Los casos más habituales son los siguientes:
- Cambio de contrata o concesión: muy común en sectores como limpieza, seguridad, hostelería o transporte. Cuando una empresa deja de prestar el servicio y otra la sustituye, la nueva debe asumir a la plantilla que ya estaba trabajando.
- Fusiones y adquisiciones: si compras una empresa o te fusionas con otra, no solo adquieres activos: también asumes trabajadores con sus contratos intactos.
- Sucesión de empresa: si vendes tu negocio, lo cedes o simplemente cambia el titular, los empleados pasan al nuevo empresario con las mismas condiciones.
- Convenios colectivos: algunos sectores regulan expresamente cuándo y cómo se debe producir la subrogación. Por ejemplo, en el convenio de limpieza o de seguridad privada viene detallado.
Es decir, que si tienes la obligación de subrogar trabajadores, se incorporarán automáticamente y tú, como nuevo empleador, tendrás que asumir sus derechos y obligaciones.
¿Cuál es el marco legal de la subrogación laboral?
No hay nada (o casi) que se escape de la ley, y es por eso que la subrogación de trabajadores está regulada y tiene un marco jurídico muy concreto.
La subrogación de trabajadores se regula en:
- Estatuto de los Trabajadores (art. 44): regula la sucesión de empresa, es decir, qué ocurre cuando cambia el titular de una actividad económica. Aquí se establece que el nuevo empresario asume los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social de los trabajadores afectados.
- Convenios colectivos: en sectores como limpieza, seguridad, hostelería o transporte, los convenios incluyen cláusulas específicas que obligan a la empresa entrante a subrogar a los empleados de la saliente, incluso aunque no haya transmisión de activos materiales.
- Jurisprudencia: los tribunales han ido perfilando en qué situaciones procede la subrogación. Por ejemplo, cuando la actividad se mantiene pero cambia el empresario, aunque no haya compra de maquinaria o locales.
Para una empresa o autónomo, esto implica que no siempre depende de tu voluntad. Si el Estatuto o el convenio aplicable marcan que hay subrogación, no puedes esquivarlo. De lo contrario, te expones a demandas por despido improcedente, reclamaciones salariales y sanciones.
¿Cuáles son las obligaciones en una subrogación?
En una subrogación laboral, no solo cambian los logos de las nóminas, cada parte tiene sus responsabilidades y obligaciones.
Por un lado, la empresa saliente debe entregar toda la información necesaria de los trabajadores que se subrogan, responder de las deudas laborales y de Seguridad Social anteriores de a la transmisión e informar a la representación legal de los trabajadores sobre el proceso.
Por parte de la empresa entrante, deberá asumir a los trabajadores con todos sus derechos intactos, hacerse cargo de las obligaciones a partir de la fecha de subrogación y respetar el convenio aplicable.
Los trabajadores también tienen obligaciones, entre ellas están no tener que firmar un contrato nuevo, salvo actualización de datos y, en caso de deudas, podrán reclamar tanto a la empresa saliente como a la entrante.
Si quieres saber más sobre esto, pásate por este post en el que te explico las obligaciones de las empresas en una subrogación con mucho más detalle 🔍
Pasos a seguir en una subrogación laboral
La subrogación no debería convertirse en un caos. Si eres empresa saliente o entrante, lo importante es seguir un procedimiento ordenado para evitar sorpresas legales o conflictos con la plantilla.
Estos son los pasos clave:
1. Comunicación a los trabajadores y sus representantes
Lo primero que debe hacer la empresa saliente es informar con suficiente antelación sobre la subrogación, tanto a los trabajadores como a sus representantes legales (si los hay).
Y ojito porque la falta de comunicación puede acarrear sanciones o reclamaciones que ya te contaré más tarde 🙄
En la comunicación se debe explicar con claridad qué empresa entrante asumirá el servicio, la fecha en que se producirá el cambio y cómo afectará a la plantilla.
El objetivo es ofrecer transparencia y generar confianza. Recuerda que los trabajadores no pierden derechos, pero la incertidumbre suele generar tensión.
Si quieres más info sobre los plazos y cómo comunicar la subrogación a los trabajadores, te lo cuento todo en este post.
2. Entrega de documentación
Con la comunicación hecha, la empresa saliente tendrá que hacer un listado con los trabajadores afectados, con nombre, categoría profesional, antigüedad, jornada, salario y demás condiciones.
También deberá entregar los certificados de estar al corriente del pago con la Seguridad Social y Hacienda, vacaciones pendientes, pluses o complementos.
Otros datos relevantes que la empresa saliente deberá entregar serán las sanciones disciplinarias abiertas, expedientes médicos en prevención de riesgos laborales, horas extra acumuladas, etc.
Todo este papeleo es importante porque permite a la empresa entrante saber exactamente qué plantilla recibe y qué responsabilidades asume, evitando sorpresas posteriores.
3. Asunción de la plantilla por parte de la empresa entrante
Cuando ya están hechos todos los papeleos, los trabajadores pasarán directamente a depender de la empresa entrante, sin necesidad de firmar un nuevo contrato. Como ya sabes, se mantendrá la antigüedad, categoría profesional, salarios, convenios colectivos y derechos adquiridos que disfrutasen.
Se podría decir que lo único que cambia es la organización empresarial, por lo que comenzará un periodo de adaptación interna.
4. Trámites administrativos
En el momento en que se produce la subrogación, la empresa entrante tiene que mover ficha desde el primer día. Lo primero es gestionar el alta de los trabajadores en su propio código de cuenta de cotización dentro de la Seguridad Social, asegurándose de que no quede ni un solo día sin cotización.
Después toca notificar al SEPE que esos empleados cambian de empleador. No hablamos de firmar contratos nuevos, sino de comunicar la variación de datos para que quede registrado oficialmente quién pasa a ser la nueva empresa responsable.
Por último, hay un trabajo interno imprescindible, actualizar toda la documentación de la plantilla. Aunque los contratos no se firman de nuevo, sí hay que reflejar el cambio en nóminas, ficheros y registros internos para que la relación laboral siga su curso sin grietas administrativas.
5. Gestión de deudas o incidencias
Cuando hablamos de responsabilidades, la empresa saliente tiene que responder de todo lo acumulado antes de la subrogación: salarios pendientes, cotizaciones o cualquier otra deuda laboral no pueden trasladarse automáticamente a la empresa entrante.
Sin embargo, hay que tener cuidado, la empresa que recibe a los trabajadores también puede verse afectada. Si no se deja todo claro y documentado, en muchos casos puede responder solidariamente ante reclamaciones o inspecciones.
Por eso, lo más recomendable es sentarse y firmar un documento entre empresa saliente y entrante donde se detallen de manera precisa los salarios, vacaciones pendientes, cotizaciones u otras incidencias laborales. De esta forma, ambas partes saben exactamente qué responsabilidades se asumen y se evitan sorpresas y posibles litigios en el futuro.
¿Qué problemas o conflictos suelen aparecer en una subrogación?
No hay pérdida con los pasos que hay que seguir para la subrogación de empresas y trabajadores, pero en la práctica es donde suelen aparecer los dolores de cabeza.
Los problemas y conflictos más habituales que se encuentran las empresas son:
- Impago de salarios o cotizaciones pendientes. La empresa saliente deja nóminas o cotizaciones sin abonar y la entrante se ve arrastrada a la responsabilidad solidaria. En este caso suele haber reclamaciones judiciales y facturas inesperadas.
- Diferencias de convenio. Puede que la empresa saliente aplicase un convenio y la entrante esté obligada a otro distinto. Eso genera dudas sobre qué condiciones aplicar y, a menudo, conflictos con la plantilla.
- Despidos en el proceso. Algunas empresas intentan reducir plantilla justo antes de la subrogación para ahorrarse costes. Otras, al asumir, quieren prescindir de ciertos perfiles. El problema viene si hay obligación de subrogar, los despidos pueden declararse improcedentes.
- Falta de información o documentación. Cuando la empresa saliente no entrega correctamente los datos de los trabajadores, la entrante empieza a ciegas, con riesgo de incumplir obligaciones laborales o de Seguridad Social.
- Resistencia de los trabajadores. Aunque los empleados no pueden negarse a la subrogación, a veces se encuentran con cambios en la organización o con condiciones menos favorables en la práctica, lo que genera conflictos colectivos.
Y como te comenté antes por encima, puedes arriesgarte a sanciones y multas si no consigues resolver los conflictos o los problemas y acaban yendo a los tribunales 🚨
Sanciones y multas en una subrogación laboral
No cumplir con las obligaciones de una subrogación laboral puede tener consecuencias económicas y legales importantes. Las principales son:
- Incumplimiento de la normativa laboral. Si la empresa entrante no respeta los derechos de los trabajadores, puede enfrentarse a multas de la Inspección de Trabajo y a reclamaciones judiciales por despido improcedente o vulneración de derechos laborales. La cuantía varía según la gravedad, desde 625 € hasta 6.250 € por trabajador.
- Impagos de salarios o cotizaciones. Si la empresa saliente deja salarios, cotizaciones o seguros sociales pendientes, la empresa entrante puede ser considerada responsable solidaria si no se deja claro por escrito quién se hace cargo. Esto puede derivar en reclamaciones ante la Seguridad Social, con recargos e intereses de demora.
- Falta de comunicación a trabajadores o representantes. No informar a los empleados o a los representantes legales sobre la subrogación puede considerarse infracción laboral, con multas que oscilan en 626 € y 6.250 €. Además, puede generar conflictos colectivos y demandas que atrasen el inicio efectivo de la subrogación.
- Errores administrativos. Altas o bajas incorrectas en la Seguridad Social, omitir comunicación al SEPE o no actualizar la información contractual puede generar sanciones por incumplimiento de obligaciones formales, que suelen ir de 70 € a 625 € por trabajador.
- Reclamaciones judiciales. Si los trabajadores detectan irregularidades en sus condiciones tras la subrogación, pueden presentar demandas individuales o colectivas. Esto no solo implica costes económicos, sino también desgaste reputacional para la empresa y posibles intereses por retrasos en pagos.
Te recomiendo que acudas a una asesoría especializada como Ayuda T Pymes antes de dar pasos en falso y arriesgarte a enfrentar esas sanciones.
Carta subrogación trabajadores de una empresa a otra
No te quedes en trasmitir los contratos y hacer las gestiones administrativas, lo mejor es que prepares una carta de subrogación para dejar constancia formal del proceso.
Este documento sirve para informar a los trabajadores de que pasan a formar parte de la nueva empresa, explicando de manera clara quién es el nuevo empleador, desde qué fecha se produce el cambio y confirmando que mantendrán todas sus condiciones laborales.
La carta debe incluir:
- Datos de la empresa saliente y entrante.
- Identificación de los trabajadores afectados.
- Fecha efectiva de la subrogación.
- Garantía del mantenimiento de las condiciones laborales.
- Firma de las empresas implicadas.
Aunque la carta no sustituye a los trámites obligatorios con la Seguridad Social o el SEPE, funciona como una herramienta de transparencia y seguridad jurídica. Deja constancia documental del cambio y ayuda a evitar malentendidos o reclamaciones posteriores.
Aquí te dejo un ejemplo descargable de una carta de subrogación de trabajadores de una empresa a otra para que lo rellenes con tus datos o que te sirve de ejemplo para crear la tuya propia.
Preguntas frecuentes sobre subrogación laboral
Estas son algunas de las dudas más habituales que surgen a empresas y autónomos cuando se enfrentan a un proceso de subrogación:
¿Qué pasa si un trabajador no quiere subrogarse?
En la mayoría de los casos, los empleados no pueden negarse, ya que la subrogación es obligatoria por ley o convenio. Negarse podría considerarse abandono de puesto, aunque siempre conviene gestionar la situación con el diálogo y comunicación clara.
¿Se puede modificar el contrato tras la subrogación?
No se pueden cambiar las condiciones laborales ni salariales de forma unilateral. La empresa entrante hereda el contrato tal cual. Solo se pueden negociar mejoras o ajustes consensuados.
¿Qué ocurre con las vacaciones y permisos pendientes?
Todas las vacaciones, días libres y permisos acumulados se mantienen y pasan a la nueva empresa. La subrogación no borra derechos adquiridos.
¿Quién responde ante deudas salariales y permisos pendientes?
La empresa saliente sigue siendo responsable de lo acumulado antes del cambio, aunque en muchos casos la entrante puede verse involucrada por responsabilidad solidaria, según lo marque la ley o el convenio.
¿Qué convenios se aplican tras la subrogación?
Normalmente se mantiene el convenio vigente para los trabajadores subrogados. En algunos sectores, el convenio del nuevo empleador se aplica solo si lo permite la normativa específica.
¿Cuándo puede considerarse ilegal una subrogación laboral?
Una subrogación puede ser ilegal cuando no se aplica correctamente. Algunos ejemplos de una mala aplicación de este mecanismo son:
- Falta de causa legal o convencional. Si no existe una sucesión de empresa, un cambio de contrata o una obligación prevista en convenio colectivo, no se puede forzar a una subrogación. Pretender trasladar trabajadores sin base legal sería un fraude.
- Pérdida de derechos laborales. Una subrogación nunca puede usarse para rebajar salarios, eliminar pluses, recortar vacaciones o alterar categorías profesionales. Si la empresa entrante modifica estas condiciones, la operación puede considerarse ilegal.
- Ausencia de comunicación e información. No informar a los trabajadores ni a sus representantes sobre el proceso vulnera el derecho de información y puede dar pie a sanciones y a la nulidad de la operación.
- Uso fraudulento de la subrogación. En ocasiones, algunas empresas intentan camuflar despidos o evitar responsabilidades económicas mediante una falsa subrogación. Si se demuestra que el traspaso de trabajadores es solo una maniobra para eludir deudas o cotizaciones, se considerará ilegal.
- Incumplimiento de la normativa administrativa. No dar de alta correctamente a los trabajadores en la Seguridad Social, no comunicar al SEPE o incumplir los plazos convierte la subrogación en nula de pleno derecho y, por lo tanto, en ilegal.
¿Es posible una subrogación parcial de trabajadores?
Sí, la subrogación laboral puede ser parcial, aunque no siempre es lo más habitual. Esto sucede cuando solo se transmite una parte concreta de la actividad o plantilla, en lugar de toda la empresa o servicio.
Por ejemplo cuando una empresa de mantenimiento que presta varios servicios , pierde solo el contrato de jardinería. En este caso, solo los jardineros pasan a la nueva empresa adjudicataria.
Ojito porque para que sea válida, la subrogación parcial de trabajadores debe estar amparado por ley o por el convenio colectivo. No puede hacerse de forma arbitraria.
En la práctica, la subrogación parcial es muy común en sectores como limpieza, seguridad, restauración colectiva o mantenimiento, donde los contratos se fragmentan por servicios.
¿Cuándo se puede despedir a un trabajador subrogado?
La subrogación laboral no blinda a los trabajadores frente a un despido. Lo que garantiza es que, tras el cambio de empresa, mantendrán intactas sus condiciones laborales.
Ahora bien, la empresa entrante sí puede despedir a un trabajador subrogado, siempre que exista una causa legal justificada, igual que con el resto de la plantilla.
💡 Te aconsejo que leas este post sobre si se puede despedir a un trabajador subrogado para que puedas aclarar todas tus dudas al respecto.
¿La empresa puede cambiar de lugar?
Sí, la empresa podrá trasladarse a otro centro de trabajo o a otra ciudad. La situación del trabajador dependerá de si es una medida temporal o permanente.
Si es algo permanente, se considerará un traslado por lo que el empleado puede decidir dejar su puesto con una indemnización de 20 días por año trabajado y a la prestación por desempleo.
La subrogación laboral puede ser un poco complicada de entender, tanto para las empresas como para los autónomos, pero siempre podrás contar con los asesores de Ayuda T Pymes para que puedan ayudarte con todo el papeleo necesario 🚀
En resumen, la subrogación laboral protege a los trabajadores y marca reglas claras para las empresas, pero requiere atención y responsabilidad. Con la información y los pasos correctos, puedes gestionar la transición sin sobresaltos y mantener tu negocio en marcha con la plantilla lista y motivada.

