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El fondo de comercio es uno de esos conceptos empresariales que parecen difíciles y aunque no aparezca en una factura, ni sea algo que puedas tocar, puede que sea lo que más valor tiene en un negocio.

Piensa en una empresa que funciona bien, tiene clientes fieles, una marca reconocida y una reputación sólida. Todo eso no es algo tangible, pero tiene valor real. Pues ahí tienes el fondo de comercio.

¿No lo entiendes del todo? No pasa nada. En este post te lo voy a explicar qué es el fondo de comercio y mucho más. ¡Vamos! 🫢

¿Qué es el fondo de comercio?

El fondo de comercio es un concepto contable que representa el valor intangible de una empresa, es decir, todo aquello que hace que un negocio valga más allá de sus activos físicos o tangibles.

Por decirlo de forma que nos entendamos, es la diferencia entre lo que vale una empresa “sobre el papel” (sus activos menos sus deudas) y el precio real que alguien está dispuesto a pagar por ella.

Te pongo un ejemplo:

Compras una empresa por 100.00 €. Sus activos valen 70.000 € y tiene una deuda de 0 €. Por lo que esos 30.000 € que no se pueden “explicar” son el fondo de comercio.

El fondo de comercio incluye el reflejo de:

  • Cartera de clientes.
  • La reputación de la empresa.
  • La marca y su posicionamiento.
  • La experiencia o know-how.
  • La capacidad de generar beneficios futuros.

Es decir, todo aquello que hace que el negocio funcione y sea atractivo, aunque no se pueda tocar ni medir directamente.

Este fondo de comercio solo se tiene en cuenta cuando se compra una empresa o parte de ella. No se genera de forma interna, ni se contabiliza, si no que tiene que haber una operación de compraventa donde el precio pagado sea superior al valor contable de los activos.

¿Cuándo aparece el fondo de comercio?

El fondo de comercio no es algo que esté siempre presente en una empresa ni algo que puedas “crear” porque tu negocio funcione bien. Es un concepto que solo aparece en momentos muy concretos, y siempre ligado a operaciones empresariales.

👉 Si no hay una operación de compra, no hay fondo de comercio.

Suele aparecer en estas situaciones:

  • Compraventa de empresas. El caso más típico. Cuando alguien adquiere un negocio y paga más de lo que valen sus activos netos, esa diferencia es el fondo de comercio.
  • Adquisición de participaciones o negocios. Como por ejemplo cuando compras un porcentaje de una sociedad, adquieres una línea de negocio concreta o integras una actividad ya en funcionamiento. En estos casos, si el precio pagado supera el valor de los activos identificables, también surge el fondo de comercio.
  • Fusión de empresas. Cuando dos empresas se unen y una absorbe a otra, es necesario valorar lo que se está integrando. Si el valor de la empresa absorbida es superior a sus activos netos, aparece el fondo de comercio.

Diferencia entre fondo de comercio y otros activos

El fondo de comercio suele generar confusión porque también es un activo, pero no es como el resto. Para entenderlo bien, hay que diferenciarlo de otros tipos de activos que sí aparecen de forma más clara en la contabilidad.

Por un lado están los activos tangibles, los que puedes ver y tocar (maquinaria, mobiliario, vehículos, equipos informáticos, inmuebles…). Tienen un valor concreto y verificable.

El fondo de comercio no es algo físico, no se puede separar ni vender de forma independiente y representa un valor global del negocio. Es decir, que mientras que los activos tangibles son visibles, el fondo de comercio es ese valor “invisible” que explica por qué la empresa vale más.

Por otro lado, existen otros activos intangibles con el que suele confundirse el fondo de comercio, uno de ellos es la marca. La marca se diferencia con el fondo de comercio en que es identificable y separable, porque se puede registrar, valorar por sí sola, vender o licenciar.

El fondo de comercio no se puede separar en partes concretas, ni vender de forma independiente, ya que surge como un “todo” al comprar la empresa. La marca puede formar parte del fondo de comercio, pero no al revés.

Entre esos activos intangibles, pueden encontrarse otros elementos como patentes, marcas, softwares, derechos de explotación. Pero todos ellos tienen algo en común y es que son identificables y se pueden valorar individualmente.

¿Cómo se calcula el fondo de comercio?

Todo eso de la reputación, los clientes o la marca suena genial, pero al final debe ser traducido en números…

Lo interesante de esto es que el fondo de comercio no se calcula directamente, sino que aparece como una diferencia. Cuando compras una empresa, en realidad estás comparando por un lado lo que vale según sus cuentas, y por otro, lo que estás dispuesto a pagar por ella.

Este primer valor, “según sus cuentas”, es lo que se conoce como valor contable neto, que no es más que lo que tiene (activos) menos lo que debe (deudas). El precio de compra sería el que se negocio.

Para que lo veas más claro te dejo la fórmula:

Fondo de comercio= Precio de compra – Valor contable neto

Lo importante de la fórmula no es memorizarla, si no entender qué significa.

Te pongo un ejemplo, ¿vale?

Vas a comprar una empresa y al revisar sus cuentas ves que tiene maquinaria, equipos, mobiliario, etc. por valor de 150.000 €, pero tiene deudas en valor de 30.000 €. Sobre el papel, la empresa vale 120.000 €.

La empresa que vas a comprar tiene clientes fieles, funciona bien, tiene buena reputación y genera ingresos estables. Por eso, el precio que piden es de 200.000 €, en vez de 120.000 €.

Esa diferencia de 80.000 € sería el fondo de comercio, es lo que pagas por lo que no se ve pero que hace que el negocio tenga valor.

Es muy importante que entiendas que el fondo de comercio solo aparece cuando hay una operación de compraventa real.

¿Cómo se contabiliza el fondo de comercio?

El fondo de comercio es un valor intangible, pero cuando compras una empresa debe reflejarse en los libros contables, pero ¿cómo se hace?

El fondo de comercio se registra como un activo intangible dentro del balance de la empresa que realiza la compra.

Aparece cuando el precio pagado por la empresa es superior al valor de sus activos netos. Es en ese momento cuando se reconoce contablemente ese “extra”.

No se contabiliza de forma independiente desde el principio, sino que surge al cuadrar toda la operación.

Según el Plan General de Contabilidad, el fondo de comercio se recoge en la cuenta (204) Fondo de comercio.

Esta cuenta forma parte del grupo de activos intangibles. Cuando se registra la compra, lo habitual es cargar (debe) la cuenta de fondo de comercio por el importe correspondiente junto con el resto de activos adquiridos.

💡 Aunque el fondo de comercio aparece como un activo, no funciona como los demás. No se puede vender por separada, ni dividir y su valor depende de que el negocio siga funcionando como se esperaba.

¿Cómo es la amortización del fondo de comercio?

En España, el fondo de comercio se amortiza obligatoriamente. Esto es así porque se considero que, aunque represente un valor intangible, ese valor no es infinito. Con el tiempo puede deteriorarse, los clientes pueden irse, la marca puede perder fuerza o el negocio puede dejar de funcionar igual.

Por eso, contablemente se entiende que ese valor debe ir reduciéndose poco a poco.

La normativa establece que el fondo de comercio se amortiza de forma lineal durante 10 años, salvo que se pueda justificar un plazo diferente. Esto significa que cada año se imputa como gasto una parte igual del valor total.

Es una forma de reflejar que ese valor intangible se va “consumiendo” con el tiempo.

Algo que debes tener en cuenta es que la amortización del fondo de comercio es una cuestión contable, pero también tiene impacto en los impuestos, ya que afecta al resultado de la empresa y a lo que se puede deducir fiscalmente.

Por eso, aunque parezca un concepto teórico, en la práctica influye directamente en la rentabilidad del negocio.

¿Cómo es la fiscalidad del fondo de comercio?

Una cosa es cómo se trata el fondo de comercio en contabilidad y otra es cómo afecta a nivel fiscal.

El fondo de comercio no se puede deducir de golpe, sino a través de su amortización. Es decir, lo que te puedes ir deduciendo poco a poco es el gasto que vas reconociendo cada año.

Pero claro, la deducción fiscal tiene sus propios límites, que no siempre coinciden con la amortización contable.

En caso de las empresas, el fondo de comercio tiene impacto directo en el Impuesto sobre Sociedades. Se permite su deducción fiscal, pero limitada a un 5% anual.

Esto significa que, aunque contablemente lo estés amortizando en 10 años (10% anual), fiscalmente puede que solo puedas deducir la mitad cada año. Por lo que surgirán diferencias entre contabilidad y fiscalidad.

Además, si el fondo de comercio sufre un deterioro, también hay que analizar cómo se trata fiscalmente, porque no siempre es deducible en los mismo términos.

Diferencia entre fondo de comercio positivo y negativo

Hasta ahora hemos hablado del fondo de comercio como algo positivo, como ese “extra” que hace que una empresa valga más. Pero no siempre ocurre así.

En función del precio de compra y del valor real de la empresa, pueden darse dos situaciones: fondo de comercio positivo (goodwill) o negativo (badwill).

Fondo de comercio positivo (goodwill)

Este tipo es el caso más habitual. Ocurre cuando pagas más de lo que valen los activos netos de la empresa. Es decir, estás dispuesto a pagar un extra porque el negocio tiene valor más allá de lo que reflejan sus cuentas.

Ese exceso de precio es el goodwill. Y te estarás preguntando, pero ¿por qué pagaría más?

Pues porque la empresa ya tiene clientes, reputación, marca, ingresos estables, posicionamiento en el mercado… etc. En definitiva, porque es un negocio que funciona y tiene recorrido.

Fondo de comercio negativo (badwill)

Aquí pasa justo lo contrario. Pagas menos de lo que valen los activos netos de la empresa. Puede que te parezca una situación ideal, pero a veces no todo lo que brilla es oro. Puede ser una señal de que algo no funciona.

Puede ocurrir, por ejemplo, cuando:

  • La empresa tiene problemas financieros.
  • Hay urgencia por vender.
  • Existen riesgos ocultos.
  • El negocio está en declive.

En estos casos, el comprador no paga un “extra”, sino que adquiere la empresa por debajo de su valor contable.

Preguntas frecuentes sobre el fondo de comercio

¿El fondo de comercio siempre tiene valor?

No necesariamente. El fondo de comercio tiene valor en el momento en el que alguien está dispuesto a pagar por él. Pero eso no significa que ese valor sea fijo ni que esté garantizado para siempre.

Ese valor intangible puede reducirse o incluso desaparecer. Por eso, aunque se contabilice, no es un valor “seguro” ni permanente.

¿Se puede vender el fondo de comercio?

No de forma independiente. El fondo de comercio no es algo que puedas separar del negocio y vender por sí solo. No es como una máquina o una marca registrada.

Solo se transmite cuando vendes la empresa (o una parte de ella). Es decir, el fondo de comercio va “incluido” en la operación, pero no puedes decir: “vendo solo mi fondo de comercio”.

¿Es obligatorio contabilizarlo?

Sí, cuando existe. No es opcional ni algo que puedas decidir omitir.

Si compras una empresa y el precio pagado es superior al valor de sus activos netos, estás obligado a reconocer ese fondo de comercio en la contabilidad.

Ahora bien, si tu empresa ha generado ese valor de forma interna (clientes, reputación, marca…), no se contabiliza como fondo de comercio hasta que haya una operación de compraventa que lo ponga en valor.

El fondo de comercio es ese valor invisible que muchas veces es más importante que lo tangible. Saber todo lo que te he explicado en esta guía te ayudará a no cometer errores, sobre todo si estás pensando en comprar un negocio o ya has pasado por una operación de este tipo.

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