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El ordenador de la oficina nunca se estropea en agosto. Se estropea el día del cierre trimestral.

Y cuando toca reponerlo, la decisión suele tomarse con prisa y con el primer presupuesto que aparece. Mala idea, porque un equipo mal elegido se paga dos veces. Una al comprarlo y otra cada vez que se queda colgado.

Antes de ponerte a comparar ordenadores de oficina conviene tener claro qué es lo que de verdad marca la diferencia en el día a día.

Qué definen un buen ordenador de oficina

No hace falta ser informático. Con mirar estas cuatro cosas ya evitas la mayoría de los disgustos.

1. El disco. Es lo que más se nota. Un disco SSD arranca el equipo en segundos y abre los programas sin esperas. Un disco mecánico convierte cualquier tarea en una pausa para el café.

2. La memoria RAM. Ocho gigas son el mínimo razonable para trabajar con navegador, correo y hoja de cálculo a la vez. Dieciséis si además usas software de gestión o videollamadas constantes.

3. El procesador. Para ofimática, una gama media reciente sobra. Pagar por potencia que nunca vas a usar es el error más común.

4. La garantía y el soporte. Aquí es donde se ve el precio real. Un equipo barato sin cobertura ni servicio técnico acaba costando más que uno con tres años de garantía detrás.

El CEO de VorPC, Abdel Dian opina lo siguiente:

Lo importante no es comprar el equipo más potente, sino el que encaja con el trabajo que se hace cada día. En una oficina, un disco SSD y memoria suficiente se notan mucho más que un procesador de gama alta. Y la garantía y el soporte debería pesar tanto como la ficha técnica, porque un ordenador parado también cuesta dinero.

Abdel Dian, CEO de VorPC

Ordenadores de oficina nuevos o reacondicionados

Para uso ofimático, un equipo reacondicionado y revisado rinde igual que uno nuevo y libera presupuesto para renovar más puestos a la vez.

VorPC trabaja precisamente esa vía, con hasta tres años de garantía, treinta días de devolución, envío en 48 o 72 horas y condiciones especiales para pedidos de empresa.

Preguntas frecuentes sobre ordenadores de oficina

¿Cada cuánto conviene renovar los equipos?

Entre cuatro y seis años en uso ofimático normal. Si el equipo tarda en arrancar o no admite actualizaciones del sistema, ya toca.

¿Los ordenadores de oficina son gasto deducible?

Si están afectos a la actividad, sí. Normalmente se amortizan a lo largo de varios ejercicios en lugar de deducirse de golpe, así que guarda siempre la factura a nombre de la empresa o del autónomo.

Sobremesa o portátil para trabajar en la oficina

Si el puesto es fijo, el sobremesa da más potencia por el mismo dinero y es más fácil de ampliar. Si hay visitas a clientes o teletrabajo, el portátil con una pantalla externa en la mesa resuelve las dos situaciones.

Compensa ampliar un ordenador antiguo en lugar de cambiarlo

A veces sí. Cambiar el disco por un SSD y subir la memoria puede dar dos o tres años más de vida por poco dinero. Si el equipo ya no admite actualizaciones del sistema operativo, ampliarlo es tirar el presupuesto.

Conviene renovar todos los equipos a la vez

Depende de la caja. Renovar por tandas reparte el gasto y evita quedarte sin nadie operativo si algo falla en la migración. Eso sí, con equipos del mismo modelo el soporte y las piezas de repuesto se simplifican bastante.

Elegir bien un ordenador de oficina no va de gastar más. Va de saber dónde merece la pena hacerlo.